En la filosofía japonesa, cuando un objeto tiene una grieta o accidente, se utliza la técnica Kintsugi, la cual significa reparar con oro. Es curioso que al recomponer la pieza, se busque que las líneas se distingan y fortalezcan. Desde esta visión, las huellas que ahora resaltan en la pieza, además de darle un aspecto más bello y brillante, le ayudan a recordar su historia y lo valioso que se ve al atravesar esta transformación.
Esta metáfora nos hace pensar en las experiencias dolorosas, no como algo que hay que esconder o disimular, sino que al sanarlas y nutrirlas, podemos ver cómo de la dificultad surgió algo más hermoso y brillante.
¿Cómo podemos transformar lo doloroso en sabiduría emocional?
Es fundamental pasar por un proceso terapéutico, es decir procesar y reparar la herida emocional a profundidad. El espacio terapéutico te permite interiorizar la lección y valorarte a partir de tu historia. Como un ser resiliente y más sabio, el cual comprende que la herida existe, pero adquiere un nuevo significado.
🌟Recuerda que en la medida que sanemos, podemos sanar a los demás.
Nos transformamos para transformar.
Que pintes de los colores que quieras tus rastros de aprendizaje,
que finalmente son la guía de tu nuevo camino.
Gracias por leer,
Geraldine.